Oiga señorita
Señorita: usted no entiende
si no he desayunado, si mi padre no trabaja,
si mi mamá lava ropas ajenas,
si mi hermanito esta enfermo,
si mi hermanita trabaja con la vecina,
si no tengo lápiz.
¿Qué hago señorita? correr, reir, jugar,
por eso no me concentro, señotita,
¿no entiende?
Papá le pegó a mamá
mi hermano está en la carcel.
Salgo , me voy a trabajar; vengo a la escuela
y usted se enoja por que no se en que año nació Bolivar.
¿Si ve señorita por que soy grosero?
Si, mi barrio es grosero, pobre, vicioso, sucio.
Si, usted vive en un barrio rico,
si usted no tuvo una niñez como la mía,
¿Por que le pone la queja al director?
¿Por qué me amenaza con echarme?
¿Por qué no me pregunta que me pasa?
Aún no entiende, ¿cierto señorita?
¿Será señorita, que a usted el estómago no le pita?
Que usted está para dictar clase y listo?
¿Qué para eso le pagan, que usted goza regañándome?
¿Que a usted se le olvido o no ha leído cómo somos los niños?
¿que a usted no le importa que no hay para comer, para el arriendo, para cuadernos?¿Qué mi hermanito se muere de diarrea,...
que yo soy el mayor de ocho hermanos, que mi papá, que mi mamá que....
¿Cierto señorita, no le importan?
Autoria desconocida
miércoles, 1 de octubre de 2008
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1 comentario:
Sin lugar a dudas, el aspecto que señala el texto, es una de frecuentes realidades que se vivre a diario en las escuelas. es común que el docente deje de lado la parte afectiva, olvidando que sus alumnos no pueden dejar en la puerta del colegio las dificultades propias de su vida familiar.
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