A lo largo de la historia han surgido diversas corrientes y modelos teóricos que nos han ayudado a comprender, predecir y controlar el comportamiento humano y la incidencia que éste tiene en la adquisición del conocimiento, de habilidades y destrezas. En general, cada uno de estos modelos tiene sus propias explicaciones y características, en ocasiones contradictorias a las que se evidencias en otras teorías. Pero es gracias a ésta variedad de paradigmas que se enriquece y fundamenta la comprensión del desarrollo del hombre.
Resulta así importante analizar algunas teorías psicológicas y su relación con el proceso de enseñanza-aprendizaje, pues éstas se ocupan de los diferentes procesos que producen cambios relativamente permanentes en el comportamiento del individuo y cada una de ellas plantea aportes significativos que tomados en conjunto contribuyen a desarrollar todas las dimensiones del ser humano.
Desde el conductismo de Watson, pasando por la teoría evolutiva del desarrollo de Piaget hasta la perspectiva sociocultural de Vigosky, han surgido diferentes estudios que intentan explicar el fascinante proceso de aprendizaje de los niños. Muchos son los interrogantes que surgen en torno a cómo adquieren ellos el conocimiento: es a través de la observación , de la herencia, de las experiencias, de las conductas o modelos que toma de las personas que los rodean o están sujetas a el desarrollo evolutivo, a las etapas de la vida por las que atraviesa cada individuo.
Sin duda alguna, todas las personas desde que nacen traen consigo una serie de potencialidades innatas que con el tiempo se van desarrollando. Pero éste desarrollo sólo se logra con la suma de diversos factores como son: una buena alimentación, una adecuada estimulación de sus procesos evolutivos que le permitan satisfacer las necesidades y requerimientos de cada edad. A la vez un ambiente favorable donde a partir de conductas observables, se le enseñe al niño a distinguir entre los comportamientos positivos y negativos, un ambiente rodeado de amor, tranquilidad y seguridad que contribuya a un sano desarrollo emocional con el fin de que le permita interactuar y convivir con los demás.
Cabe resaltar que el comportamiento de un individuo no depende únicamente de sus aptitudes, inclinaciones y experiencias, sino también de la situación y del contexto socio-cultural en el que se encuentra.
El marco social influye en cada persona desde muchas perspectivas: el conocimiento, la manera de ver a los demás, las relaciones interpersonales, la formación y el cambio de actitudes. Cada cual conoce y aprende de su realidad según su mundo y la posición desde la cual la contempla.
Es así como surgen marcadas diferencias entre las personas, debidas a la edad, al sexo, al temperamento, a la personalidad, a las condiciones biopsíquicas y socioculturales. El ser humano además de las diferencias genéticas logra modificaciones a través de las diversas experiencias de su existencia. Cada individuo es único y original y por eso su forma de aprendizaje es distinta a la de los demás.
Es importante destacar que todas estas teorías del aprendizaje desde el punto de vista psicológico, han estado asociadas a la realización del método pedagógico en la Educación. El escenario en donde se realiza el proceso educativo establece los métodos y los estímulos con los que se lleva a cabo el aprendizaje.
De ahí radica importancia de concebir al hombre como un sujeto de benéficas potencialidades, que necesita de un ambiente propicio para desarrollarlas, es decir un contexto de relaciones gratificantes, llenas de calor y carentes de amenazas y desafíos. El alcance de sus capacidades no lo logra el individuo por simple imitación de conductas, ni por refuerzos, sanciones o control, sino a través de la interacción vivida dentro de un ambiente de libertad, responsabilidad y participación. El acto educativo se convierte así más en una cuestión de ambientes y actitudes, que de técnicas. La actitud fundamental del profesor es la aceptación incondicional, auténtica y positiva del estudiante, la cual se logra por medio de una comprensión empática que permita situarse en la posición del alumno y ver el mundo como él lo ve. Así la educación debe estar concentrada en todos los factores que influyen en el desarrollo del estudiante con el fin de que pueda construir su propio conocimiento de manera adecuada y gratificante.
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